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Contamos historias


Cuentos que curan

IMG_0505“En los umbrales de los tiempos, sólo existía el día y era cuando las hijas de Lilith eran iguales a los hijos de Adán.

No existía la noche ni su oscuridad.

El tiempo nunca se apagaba y el placer de vivir jamás dormía.

Un día, los hijos de Adán quisieron ir lejos, a buscar lo desconocido. Caminaron durante días. Agotados, cerraron sus ojos y conocieron la noche, con sus pesadillas.

Desde entonces, los hijos de Adán no tienen luz necesaria en sus ojos para ver nítidamente a las hijas de Lilith.

Si el cansancio no fuera mayor que la ilusión por la vida, tal vez las noches dejarían de llorar estrellas para iluminar la ceguera y, tal vez, los hijos de Adán sabrían descubrir nuevamente el placer de la vida, acompañados con las hijas de Lilith.”

Durante siglos, las mujeres bereberes suelen encontrarse todas las noches de luna mora para contarse historias transmitidas de generaciones a generaciones.
El día de la semana en que se produce este acontecimiento es un día muy especial.
El cuento lo cuenta siempre la mujer más mayor del poblado, quien para poder estar totalmente vacía y poder ser mediadora y bálsamo de las demás mujeres, durante la mañana no hace ninguna labor, ni siquiera peinarse. Las demás mujeres son las que tienen que peinarle y lavarle.
Cada vez se cambian a una casa diferente. La casa elegida tiene que estar limpia, perfumada, purificada, y sin falta de comida y bebida. A este espacio tienen que entrar despojadas de todo aquello que les amarre o agobie, desconectadas del exterior. Se recibe a la anfitriona con un abrazo grande e íntimo y toman té dulce, de hierbabuena, para borrar cualquier atisbo de amargura. Se agarran de las manos y se inicia el primer relato…

Estos cuentos tienen una propiedad terapéutica y curativa.

Lo que la lectura puede hacerle a tu cuerpo es increíble, y no deberíamos de olvidarlo.
Ahora en el Reino Unido van a dar un paso más para formalizar y sistematizar en el sistema sanitario el uso de la lectura con fines terapéuticos entre los adolescentes.
Acaban de lanzar una campaña titulada The Reading Well for Young People en la que los médicos prescribirán lectura a aquellos jóvenes que presenten determinado tipo de problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión.
Con estos libros, cuidadosamente escogidos por expertos en salud mental, se cubren situaciones y dolencias como la depresión, la tendencia a la autolesión, el bullying, el autismo, la presión y ansiedad ante los exámenes o los trastornos de alimentación.
En la lista figuran toda clase de libros, no solo de ficción: novelas, biografías, ensayos y libros de autoayuda. Los libros no solo serán recomendados por los médicos sino por psicólogos y demás personal sanitario presente en las escuelas, en cuyas bibliotecas figurarán todos esos ejemplares para que puedan ser sacados en préstamo por los alumnos.

Quién sabe, quizás también incluyan en esas listas y en esas bibliotecas algún cuento bereber de hace siglos…

Por el momento yo me quedo con la frase con la que comienzan el cuento cada semana:
“Hay una historia entre vosotras, quien la busque la encontrará…”